Las creadoras Noemí Larred (Barcelona, 1982) y Sol Saura (Palma de Mallorca, 1983) presentan una instalación que trata de reconstruir la vida y la historia de los huéspedes de la planta de un hotel. Fernando Martín Godoy (Zaragoza, 1975) nos propone un recorrido pictórico de rostros parecidos a los que se viene empleando desde el teatro Nô de Japón, los rituales primitivos africanos, o en la escultura grecorromana de templos y anfiteatros.
En palabras de Abel H. Pozuelo, comisario de la exposición, en estas propuestas "la representación consiste en crear una circunstancia sensorial, plástica, que el visitante debe completar. Las dos construyen el teatro y proponen que atravesemos o levantemos el telón, pero para que algo funcione, debemos introducirnos en la obra. Ambas son propuestas para un teatro interior".
Bajo el título El hotel que me habita, Larred y Saura presentan una instalación que tiene como punto de partida el hallazgo casual de un hotel abandonado, en ruinas, por el que ambas deambulan recorriendo sus pasillos y habitaciones vacías, desoladas, intentando reconstruir y recuperar las historias, y las vidas de los huéspedes que se alojaron allí.
Han organizado un fragmento de ese hotel, con sus pasillos, sus puertas, introduciendo algunos muebles y objetos recuperados del olvido, recubriéndolos de blanco, sobre los que se proyectan las fotografías tomadas en la visita que ambas artistas llevaron a cabo en ese hotel.
Pequeños cuadros
Trato es el título escogido por Martín Godoy para denominar al conjunto de cuadros de pequeños formato que pueden encontrarse en la penumbra de la parte inferior de la Sala. El título tiene su origen en un juego de palabras a partir del género pictórico del retrato, pero el término define el hecho de relacionarnos con alguien, de conocernos, de acercarnos.
Estas pinturas tienen como punto de partida el rostro fotografiado de personas reales, de carne y hueso. Mediante una técnica reposada que se basa en la superposición de capas y veladuras tiene lugar la transformación de estos rostros en una especie de bruma de grises, donde las zonas aclaradas provocan fuertes contrastes dando lugar a ángulos y zonas de sombra.